martes, 2 de junio de 2015

Paseo Triunfal para Contador.


Paseo triunfal después de la coronación agónican Sestriere. Alberto Contador se liberó del estrés acumulado durante tres semanas infernales y, por fin, disfrutó en el podio de Milán con la consecución de su segundo Giro de Italia. El español también incluye en su particular palmarés la edición de 2011, arrebatado por la sanción por el 'caso clembuterol', en el que se anotó dos etapas (Etna y Navegal) y aventajó a Scarponi en más de seis minutos.
El triunfo de etapa en la clausura de un Giro fabuloso fue para el belga Iljo Keisse (Ettix), un 'pistard', que junto al australiano Luke Durbridge (Orica) sorprendieron al pelotón y evitaron la volatta velocidad en una atestada via Corso Sempione de Milán, vestida de rosa para homenajear a sus héroes. Una jornada cómoda, sin percances, con el único interés en saber quién sería el más rápido en la capital lombarda.
Esta es una victoria que sirve para adornar el espléndido palmarés de Contador, con siete entorchados en las tres grandes rondas (tres Vueltas, dos Giros y dos Tours), y que supone la culminación del primero de los dos grandes desafíos marcados para esta temporada. El segundo arrancará en la primera semana en Utrech, con el banderazo de salida del Tour.
Contador espera que el gigantesco desgaste padecido en el Giro no le pase factura: "Ahora hay que empezar a descansar lo máximo posible. Ya tengo la cabeza puesta en el Tour de Francia. He sufrido mucho, porque ha sido un Giro muy durísimo. Antes de la salida de la primera etapa sabía que iba a ser una prueba muy exigente, aunque los puertos no tenían grandes pendientes, la altitud acumulada en la última semana era muy alta. Al final he tenido un desgaste superior al que me hubiera gustado".
Un gasto de energías provocado por una carrera frenética, con tensión permanente y con rivales hambrientos de gloria. Contador se cayó dos veces, se lastimó el hombro izquierdo y tuvo controlar las acometidas de dos jóvenes con una progesión sobresaliente: Fabio Aru y Mikel Landa, ambos ganadores de dos etapas. El vasco fue la gran revelación, castigado por la mezquindad de su director,Giuseppe Martinelli, que le obligó a frenar sus aspiraciones en beneficio del corredor local. El Astana dominó carrera y en los finales de etapa puso en evidencia la fragilidad del Tinkoff Saxo.
Contador triunfó apelando a la inteligencia, la clase y a su admirable capacidad de sacrificio. Ahora descansará durante un mes para afrontar la segunda parte de su inmenso reto: la conquista de su tercer Tour de Francia.

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