martes, 26 de mayo de 2015

Sólo Landa sobrevive a Contador en la batalla del Mortirolo.


Un muro de piedra conduce directamente al infierno. Un angosto callejón en las afueras de Mazzo di Valtellina desemboca en unas rampas criminales, donde Alberto Contador inicia una agónica 'cronoescalada' en persecución de unos rivales que han aprovechado una caída para abrir hueco. En las faldas del Mortirolo, el madrileño pierde 50 segundos con Aru, Landa, Trofimov, Kruijswijk y una treintena de corredores. El líder escala solo, sus gregarios quedaron desfondados a falta de 50 kilómetros para la meta. 
El Mortirolo, donde Alberto Contador se cimbrea como un reptil, es un puerto interminable de curvas y contracurvas, sin apenas zonas de recuperación. Es una subida claustrofóbica, un sendero labrado entre empinados y frondosos bosque de coníferas. Zona impenetrable para el sol y el viento. Ascenso sin vistas a los precipicios ni al coloso StelvioEl Mortirolo es el puerto más duro de los Dolomitas, no sólo por las pendientes extremas en sus 12 kilómetros de longitud, sino también por la resistencia psicológica que se precisa para soportar un sufrimiento al límite durante una hora.
Un escenario para emboscadas, porque apenas hay rectas que permitan tomar referencias de los que van por delante. Contador emprende una caza a ciegas, sin perder los nervios, confiado en su extraordinarias dotes de escalador. Levantado sobre su bicicleta neutraliza a los fugados, hasta alcanzar a Landa Aru a mitad de puerto, en la zona con paredes del 12% de desnivel.
El líder encorajinado, apenas descansa unos segundos, para acelerar y descolgar a Aru. En su épica ascensión sólo aguantaban su ritmo el bravo Landa y el rocoso holandés Steven Kruijswijk.Sufrían el italiano y el costarricense Andrey Amador. Landa, enganchado a Contador y Kruijswijk, se ha ganado el derecho a ser jefe de filas de Astana.

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